9:00 | Author: AMCYL
Hace tiempo conté la experiencia llevada a cabo por el violinista Joshua Bell que se puso a tocar en la entrada de una estación de metro en Washington con resultados bastante penosos: poca gente se detuvo a escucharle y casi nadie le dio dinero.

Pues, una empresa de telefonía movil decidió preparar un anuncio de televisión en la estación de Liverpool. Hicieron un casting en el que escogieron a 400 personas "normales" que acudieron a clases y a las que se les dio videos para que siguieran practicando en casa. Realizaron ensayos de madrugada, cuando el metro estaba cerrado y escondieron 10 cámaras por toda la estación para grabar el anuncio.

La idea es ¿qué haría la gente que circula por la estación cuando, de repente, todos los demás se ponen a bailar? ¿Bailarían? ¿saldrían corriendo? ¿se pondrían a hacer fotos y a mirar a los demás?

Para que la experiencia no perdiese frescura, solamente se podía hacer una toma, así que saliera lo que saliese, ese sería el resultado de la grabación y lo que se podría utilizar para el anuncio de televisión.

Había de todo entre los bailarines: chicos jóvenes, ejecutivos, señoras mayores, abuelos. Lo curioso, y también, lo triste, es que, muchos siguieron su camino como si9 nada, alguna gente se unió al baile, pero muchos otros se quedaron mirando y grabando con el móvil.

La pregunta es, si un día vas por la plaza mayor y de repente la gente a tu alrededor se pone a bailar, ¿que harías?



Este otro video es el "así se hizo" del anuncio:




Y este es un video con las clases de baile que siguieron los participantes:






Una versión algo más edulcorada pero con más imágenes de las reacciones del público es la grabación de "Do, re, mi" en la estación de trenes de Amberes. Definitivamente, ya no se respeta nada. Ni siquiera las estaciones de tren:

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