5:40 | Author: AMCYL

Estamos en pleno período de celebraciones del año nuevo chino. Este evento me encanta, no solamente por los rollitos primavera y otras cosas que se pueden degustar también, por el hecho de que casi un mes después del inicio del año, si las cosas no nos están yendo muy bien que digamos, podemos en el mejor estilo windows, "reiniciar" y empezar el año con nuevos propósitos e ilusiones.

El año que está empezando es el año del buey y es el 4704 del calendario chino. Al igual que para la llegada de año nuevo occidental, hay muchas tradiciones y supersticiones para este fecha. Por ejemplo, se acostumbra regalar un sobre de color rojo a los niños o familiares más jóvenes que uno con algo de dinero. Se colocan en las puertas de la casas una figuras en actitud defensiva que se encargan de defender a sus habitantes de los malos espíritus y se espera la llegada del dios de la riqueza, que va vestido con una túnica roja y lleva un saco amarillo en el que reparte imágenes por las casas recibiendo, a cambio, propinas. Y, por supuesto, se baila la danza del dragón para ahuyentar a los malos espíritus.

Encuentro muy interesante que sea este año tan difícil para la economía y la seguridad en el empleo de todos, el año del buey, que se caracteriza por su nobleza y seguridad y porque es un trabajador incansable.

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Foto: dreamstime

20:12 | Author: AMCYL
A veces, el usar el transporte público nos permite conocer a personas verdaderamente fascinantes, tal y como queda demostrado en este video que me ha llegado hoy en un boletín especializado en anuncios.

Seguro que después de ver el video, muchos de vosotros dejaréis el coche en casa.

20:18 | Author: AMCYL

En París tuve ocasión de ir al Museo de la Orangerie, que está en los Jardines de las Tuileries. Se trata de un pabellón algo menos conocido con dos salas que albergan ocho composiciones con 22 paneles de vistas del estanque de Giverny. Las pintó Claude Monet entre 1923 y 1926 y fueron un regalo del pintor al pueblo de Francia. Se pueden ver los nenúfares en el estanque en diferentes momentos del día.

Las salas ovaladas contienen unos bancos que permiten contemplar las pinturas con comodidad.

Puedes pasar horas sentado mirando los cuadros (o las espaldas de los japoneses que se interponen sin cortesía alguna) y realmente merece la pena el acercarse a este museo.


En la planta inferior del mismo edificio se aloja la colección Walter Guillaume, creada por un marchante de arte moderno, Paul Guillaume, su esposa, Juliette Lacaze quien, al enviudar se casa con Jean Walter. Entre los tres acumularon 144 piezas de gran calidad de Renoir, Cézanne, Modigliani, Rousseau, Laurencin, Picasso, Matisse, Derain y Utrillo y otros. Muchas de estas pinturas las hemos visto (yo al menos) en libros de texto pero nunca en "vivo y en director" y son realmente espléndidas. Resulta muy agradable poder verlas de cerca. Por cierto, hay dos pequeñas maquetas de habitaciones de la casa de Walter Guillaume mostrando cómo guardaba en ella su colección. Donde en la mayoría de las casas está el retrato de bodas o el de la abuela, o el calendario del banco estaban los Picassos y los Renoirs. Ya me gustaría desayunar todas las mañanas en un salón así. Hay más fotos de este museo en mi web, en este enlace.

Fotos: E.Reyes
21:47 | Author: AMCYL
Guanajuato es una de las ciudades más hermosas de México. Fue fundada por los españoles a principios del siglo XVI y en sus alrededores hay minas de plata que hicieron de la ciudad un importante centro productor. La ciudad cuenta con numerosos edificios barrocos y neoclásicos y en 1988 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es sede del Festival Cervantino, tiene una importante universidad y atrae a numerosos turistas en todas las épocas del año.

Pasear por sus calles es, como en algunas otras ciudades del mundo, retornar al pasado. Y, desde hace algunos días, todavía más, debido a la proclamación del nuevo "Bando de Policía y Buen Gobierno" por parte del ayuntamiento de la ciudad, gobernado por el Partido de Acción Nacional. En este bando se prohibe expresamente, entre otras cosas, besarse en público y realizar "tocamientos obscenos". La pena por incumplir esta normativa es de 36 horas de cárcel o una multa de 1.500 pesos (algo menos de 100 euros).

Además de lo retrógrada de la medida, resulta especialmente irónica ya que una de las atracciones más populares de la ciudad es el Callejón del Beso, donde acuden muchos enamorados - y algunos ya no tanto - para besarse a la sombra de los dos edificios en los que se originó la leyenda que da nombre a la calle.

Según se cuenta, en tiempos de la colonia vivía en una de las casas una familia que tenía una hermosa hija. La chica se enamoró de un chico que no tenía dinero. Cuando se enteró el padre, que aspiraba a casar a la niña con alguien rico, la encerró en su habitación para que no pudiera encontrarse con su enamorado. Este, que no debía ser tan pobre, se las ingenió para comprar la casa de enfrente y, por los balcones seguir viendo a su novia. Se da la circunstancia que estas casas están muy cerca una de otra y los balcones están tan próximos que, inclinándose un poco, es posible darse un beso. Como en los cuentos, el padre de la chica se percató de lo que ocurría y apuñaló a su hija que apenas alcanzó a salir al balcón donde su enamorado alcanzó a besarle la mano.

Esta mañana tomaba café con una amiga y desde la cafetería podíamos ver a una pareja de chicas dándose apasionados besos en el portal de enfrente. Me alegra que no estuviéramos en Guanajuato y que ellas hayan podido expresar sus sentimientos libremente.

En algún otro blog hablaré más sobre esta ciudad, que a pesar de la prohibición de besarse, es un lugar muy interesante para visitar. Hay más información sobre la ciudad en este enlace.

Fotos: istockphoto
17:12 | Author: AMCYL
Por alguna razón que no me quedó muy clara, mi familia eligió enviarme a un colegio bilingüe. No había realmente ninguna razón especial, porque en mi familia no se hablaba inglés y no había tradición de educación de ese tipo, aunque mis hermanas habían estudiado inglés durante sus estudios profesionales y trabajaban en empresas en las que ese idioma era importante.

Gracias a esa decisión y a una serie de viajes a Estados Unidos, conseguí un grado de bilingüismo inglés español que me ha permitido un desarrollo profesional que considero interesante y afortunado.

Sin embargo, con la llegada de familias inmigrantes a España surge un problema interesante. Muchos de estos niños hablan otro idioma y no saben español. Por tanto, se les considera, en muchos colegios, "con necesidades educativas especiales". Es decir, están en desventaja con el resto de sus compañeros. Sinceramente, creo que no es así y creo que se dejan perder recursos importantes para los propios niños, las escuelas y las comunidades donde viven. Me explico.

Es verdad que estos niños están en una cierta desventaja porque no saben español, pero es verdad, también, que la mayoría de ellos logra aprender español en poco tiempo y llegan, incluso, a demostrar que pueden ser alumnos brillantes. Pero en ese aprendizaje, en la mayoría de las ocasiones, se deja de lado el idioma nativo.

Muchas familias de inmigrantes quieren que sus hijos se integren lo más rápidamente posible en la nueva sociedad y les desaniman a seguir hablando su idioma nativo. (Obviamente, esto no ocurre en todas las familias). Pero cuando se fomenta el bilingüismo en esos niños, por ejemplo, en rumano y español, estamos dando importancia al idioma y la cultura de origen del niño. Si vamos más allá, y le dejamos compartir su idioma con el resto de los compañeros, enriqueceremos el entorno educativo y facilitaremos la aceptación e integración de estos niños en el aula, centro y comunidad.

Un ejemplo. Hace unos meses asistí a una actividad de animación a la lectura en un pueblo de la provincia de Valladolid, con niños de 7 años. Usando libros de distintos países, los animadores presentaron los personajes infantiles emblemáticos de cada uno; los niños conocían a muchos de los personajes más "típicos" pero cuando llegaron a los personajes de países como Rumania y Bulgaria, nadie sabía nada de ellos. De pronto, a uno de los niños se le iluminó la cara y reconoció al personaje rumano, llamándolo por su nombre. Resultó que el niño era rumano y llevaba poco tiempo en la clase. Pero el hecho de que supiera quién era ese personaje, pudiera dar unos pocos datos sobre el libro y decir unas pocas palabras en su idioma le hizo sentirse bien y despertó la curiosidad de los demás niños por su compañero y su país de origen. Espero que este niño siga hablando su idioma a la vez que aprende español. Dentro de unos años seguramente estará en ventaja a la hora de buscar un empleo en comercio internacional con los países de Europa del Este.
12:35 | Author: AMCYL
De pequeño me encantaba que mis hermanas se fueran de viaje. No era porque me dejaran más espacio en casa (que lo dejaban) sino porque habia que ir a despedirles y recibirles al aeropuerto y ese lugar me parecía de lo más fascinante. Siempre había gente vestida muy elegantemente, con grandes y bonitas (y, seguramente, pesadísimas) maletas que esperaban su turno frente a los mostradores donde amables señores y señoritas les pedían la documentacion (el pasaporte, ¡todo un privilegio tener uno!) y les facturaban el equipaje a los destinos más exóticos: New York, París, Tokio. Siempre imaginaba que era yo el que viajaba y, pasaporte en mano, iría a descubrir sitios desconocidos y hermosos.

La primera vez que, efectivamente, fui pasajero, descubrí que había todo un mundo detrás de los mostradores, donde la gente, siempre elegante - a mí me pusieron mi mejor traje y corbata - iba de un lado a otro, comprando regalos y entrando a las puertas de embarque por donde bajaban a las pistas para subir las escalerillas del avión.

Luego resultó ser que el viajar pasó a formar parte de mi trabajo y que la gente de los mostradores debió cansarse de su trabajo y ya no es ni amable, ni simpática, ni atractiva, la estancia en el aeropuerto es cada vez más desagradable, los destinos ya no son tan exóticos ni tan hermosos, algunos son hasta peligrosos y otros resultaron ser bastante anodinos y aburridos. La gente ya no viste elegantemente para viajar, de hecho, alguna gente apenas se viste y otra va tan mal que te dan ganas de darles algo de dinero para que puedan comer algo o comprar jabón para mejorar su aspecto. Las maletas ya no son bonitas y cada vez son más pequeñas, para pagar menos, aunque siguen siendo pesadas y cada vez hay menos "documentación" porque ya ni te dan un billete de avión como los de antes. Recuerdo que leí mi primer billete como veinte veces durante el viaje y lo guardé "para siempre" aunque ya no sé dónde está.

He leído que un pasajero japonés decidió quedarse a vivir en un aeropuerto. Se llama Hiroshi Nohara y pasó 117 días en el aeropuerto de la Ciudad de México. Inicialmente llegó en una escala rumbo a Brasil pero decidió quedarse en el aeropuerto. Comía en las cafeterías, se compraba ropa en el duty free y paseaba de un lado al otro. Y mira que últimamente pensaba que ese aeropuerto era bastante inhóspito.

Estos días miles de personas se han quedado a dormir en el aeropuerto de Barajas por culpa de la nieve y de la pésima organización de las líneas aéreas y de la administración de la terminal aérea. Seguro que no querían quedarse a vivir allí. Yo tampoco. Para leer más sobre el japonés que decidió quedarse a vivir en el aeropuerto, usar este enlace.
12:08 | Author: AMCYL

Como la mayoría de la gente que conozco, soy bastante escéptico con los premios porque pienso que siempre están amañados y que se ha decidido muy de antemano quién va a ganarlo. Esto me parece muy notorio en los premios literarios que, casualmente, año con año se otorgan a famosos y escritores conocidos (no necesariamente los famosos son escritores, pero igualmente reciben sus premios). Este año, el Premio Nadal ha recaído en una famosa y conocida escritora pero el de finalista lo ha ganado alguien que yo conozco, Rubén Abella.

Sin ánimo de aprovechar el mérito ajeno, solamente diré que conocí a Rubén cuando era estudiante y participó en un programa de intercambio que yo dirigía hace ya algunos años. Le volví a ver hace poco porque es amigo de un amigo común y nos encontramos tomando cervezas en un bar de la Plaza Mayor de Valladolid.


Me alegra mucho saber que no es necesario ser famoso para ganar alguno de estos premios y me alegra mucho por Rubén, que ya tiene una interesante carrera literaria, el que haya conseguido este reconocimiento. Su libro, "El libro del amor esquivo" es, al decir de las crónicas, una especia de reinterpretacion del "Libro del buen amor" pero situado en el Madrid contemporáneo. Habrá que esperar unos meses para leerlo. Mientras tanto, si alguien quiere saber más de este autor, puede usar
este enlace.



20:21 | Author: AMCYL
Para celebrar la llegada de los Reyes Magos, en España se acostumbra comer el "Roscón de Reyes", que se llama "Rosca de Reyes" en México, los días 5 y 6 de enero. Aunque el producto en sí es muy parecido, hay algunas diferencias interesantes. En España, desde hace algunos años, se rellena el roscón con nata o con crema, lo que le da un sabor bien distinto al que estábamos acostumbrados. Se ocultan en el interior del roscón una o varias "sorpresas" y antes, según parece, una haba seca.

En México no se suele rellenar y se oculta la figura de un niño -que antes era de porcelana y que desde hace ya algún tiempo, es de plástico.
En España el encontrarse con el haba significaba tener que pagar el roscón, y las sorpresas suelen ser pequeñas figuras decorativas, en México encontrarse con "el niño" significa que hay que invitar a todos los presentes en la celebración a una merienda el 2 de febrero, día de la Candelaria. "Los padrinos del niño" preparan, o encargan, tamales y atole aunque ya nadie se acuerde que fue de la figurita del niño.

La Comunidad Europea ha prohibido que se coloquen figuras o regalos sorpresa en los caramelos y bizcochos, con lo que el roscón corría peligro de perder una buena parte de su encanto. Afortunadamente se permite el uso de figuras envueltas y ahora las sorpresas vienen envueltas en plástico para protegerlas y evitar que algún comensal descuidado se las trague.
Quizás en México habría que pensar en una medida parecida porque más de un invitado se ha tragado la figurita del niño para evitar tener que pagar la merienda del 2 de febrero.

19:00 | Author: AMCYL

Como la mayoría de la gente que conozco, he jugado a la lotería de Navidad, con varios números, con diferentes terminaciones, comprados en diferentes lugares, compartidos, sin compartir, y el total de mis ganancias han sido 18,00 euros. Ni siquiera el valor de un décimo. No solamente he comprado lotería sino que he animado a la gente a comprar, a través de la Asociación de Mexicanos. Pero ni por ese ataque de compartir con los demás nos tocó premio.

Este año el premio gordo ha caído en Soria, en Sabadell, en Alcalá de Henares, en Villaverde, en todos lados menos donde yo compré.

He leído que una señora apareció ante las cámaras de televisión con los restos de un décimo ganador que había metido a la lavadora (luego se supo que era una actriz). También, que dos "amigas" que llevaban 40 años sin verse se reencontraron en la administración de lotería donde acudieron a celebrar el premio que les había tocado. No sé cómo se reconocieron. ¿Tal vez llevaban la misma ropa que usaban cuando dejaron de verse? ¿Se habrán intercambiado los números de móvil o habrán quedado, como la vez anterior, para "mañana por la tarde"?

Y a un señor compró un décimo ganador del quinto premio porque su madre soñó con su abuela que le dijo que tenía que comprar un décimo de esa terminación. Por más que duermo, nadie se aparece con esas recomendaciones.

De todos modos, cada año digo lo mismo: "Los premios de la lotería de navidad serán muy grandes pero están muy mal repartidos (porque no me tocan a mí), son mejores los premios del sorteo del niño". Tendré que ir a Soria a comprar el décimo.

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