La foto es del blog camasymesas.blogspot.com
Una de las cosas que más me intriga cuando acudo al teatro es porqué la gente aplaude cuando aún no ha ocurrido nada que amerite aplauso alguno.
Hace unos años hubo una película que se llamaba "Hairspray" que contaba como en Baltimore, Estados Unidos, una chica algo pasada de peso intentaba entrar a bailar en un programa de televisión en el que todos: presentador, cantantes, bailarines, productora, eran físicamente perfectos...y blancos. Lo patrocinaba una marca de laca para el pelo y de allí el título de la película.
La chica en cuestión, además, se enamora del cantante ya que lo ve todos los días en el instituto al que todos los bailarines acuden (porque estudiar, lo que se dice estudiar, más bien poco). La novia oficial del chico por supuesto que no lo deja ni a sol ni a sombra y se dedica a humillar a la aspirante a bailarina, Tracy. 

El montaje es muy bueno, los bailarines y cantantes son impresionantes y me divertí mucho. Reflexionando después de ver la obra, quizás lo que más me impresionó fue cómo se presentaba el tema de integrar a negros y blancos en un momento en que en Estados Unidos eso no era aceptable y como Tracy, que era diferente por estar pasada de peso, también representaba y defendía a los otros diferentes, es decir, a los negros que eran sus amigos.


El más viejo de ellos encuentra pareja durante el viaje, el organizador del viaje conoce por fin a su hijo y el más joven de los tres aprende a ser algo más prudente en sus acciones. En Londres he visto la versión musical que han montado. Se trata de una gran producción que recrea la historia con bastante fidelidad aunque han incorporado muchas canciones que no se utilizaron en la película. Por ejemplo, "Downtown", "Go West", "Don't leave me this way", "MacArthur Park" o "I say a little prayer".

Como se supone que los tres artistas no son cantantes han creado unos personajes nuevos, las "Divas" que son tres cantantes que dan voz a las canciones interpretadas por ellos y que salen de los lugares más inverosímiles. Muchas veces aparecen colgadas en lo alto del escenario, otras surgen del interior de Priscilla (el autobús que está en escena prácticamente todo el tiempo).
Solamente por escuchar a las Divas ya merece la pena ir al teatro. Los números musicales incluyen a gran cantidad de bailarines y cantantes y los cambios de vestuario y de escenografía son dignos del mejor de los magos por la rapidez con que se hacen; sacar y meter al autobús del escenario no debe ser fácil pero, efectivamente, desaparece por arte de magia para dejar paso a un club nocturno de París, al hall y al escenario del casino donde actúan los artistas, a un bar, al desierto y a muchos otros sitios.
Se puede ver su interior y también cambia de colores. Otra gran sorpresa es como los actores pasan de sus personajes masculinos a los femeninos en pocos minutos, con cambios totales no solamente de vestuario sino también con complicados maquillajes y peinados. El uso que dan a algunas de las canciones es también sorprendente. Por ejemplo, "I say a little prayer" es una canción que ya se ha usado en algunas películas pero siempre en tono festivo. En este caso, la versión es nostálgica y convierte algo que es bastante banal en una expresión de cariño del padre hacia su hijo.También destaca el uso de "MacArthur Park" que es una canción con una letra muy tonta pero con una música impresionante. Es la canción que dice algo así como "alguien se dejó la tarta fuera y se ha echado a perder...no puedo resistirlo porque me tomó mucho tiempo prepararla y ya no tengo la receta..." que, reconozcámoslo, no es precisamente una letra muy inspirada. Cuando la cantan en esta obra de repente empiezan a salir por todos lados pastelitos bailarines...

Creo que es una obra que gustosamente volvería a ver varias veces. Aunque tenía una muy buena localidad, estoy seguro de que me perdí de muchos detalles porque sucedían tantas cosas en el escenario al mismo tiempo que era imposible fijarse en todo. Si solamente se puede ver una obra durante un viaje a Londres yo creo que debería ser ésta.


Cuando estuve en México pude ir al teatro a ver un musical bastante curioso, que se llama ¡Qué Plantón!. No se trataba de alguien a quien dejaban plantado, sino de una historia en la que las plantas, inspiradas por un ser "divino" se dedican a salvar al mundo de la contaminación y todos los males que le aquejan últimamente.

Gracias a ese ser divino, un grupo de plantas pueden moverse y salir por el mundo en busca de la solución. También reciben una bolsita con polvos mágicos que deben echar a las plantas que deseen incorporar a su grupo y que van haciendo su aportación a la búsqueda de soluciones.
La verdad es que las caracterizaciones eran impresionantes y las diferentes plantas tenían todas algunas caracteristicas por las que les conocemos, desde las simples hojas cosidas al traje, hasta colores o maneras de moverse que recordaban a la planta en cuestión. Había árboles, flores como la orquídea o la rosa, una hiedra (venenosa), un nopal, un hongo, diferentes tipos de cactus, una cebolla, una exhuberante palmera, un mango petacón y otras. Las canciones van todas muy vinculadas a la presentación de las plantas que se van uniendo a la búsqueda y a la historia. La música es muy buena y divertida.

El montaje me pareció de primera calidad y los cambios de escenografía, efectos especiales e iluminación me impresionaron. La historia quizás es un poco débil, lo que sucede en casi todos los musicales, pero el trabajo es muy bueno y creo que la producción estaba a la altura de las producciones estándar internacionales que se montan por todo el mundo, como si fueran franquicias de Zara.
En el Teatro Zorrilla se presentó "La noche de la iguana" de Tennesse Williams. La obra transcurre en Puerto Vallarta, México y la versión cinematográfica es muy conocida. Si en la versión cinematográfica intervinieron Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr, Sue Lyon y Emilio "Indio Fernández", en la versión teatral que he visto, todos los actores eran españoles y el énfasis de la obra se centró en uno de los personajes secundarios por lo conocido que es el actor que lo interpretó, Juan Antonio Quintana, que además es de Valladolid.
De hecho, la obra me pareció un poco larga y aburrida y no se apreció la pasión desbordada que supuestamente, descoloca a los personajes principales. No por ello digo que haya estado mal, porque el trabajo que hacen está bien, especialmente Ana Marzoa (en el papel que en el cine hizo Deborah Kerr). A Tomás Gayo le he visto haciendo de villano en alguna serie de televisión y creo que se le ha quedado ese aire de malo que en la obra en sí más bien debería ser de perdedor.
Un trabajo interesante por otras razones. De Tennessee Williams se han visto otras obras, como "Un tranvía llamado deseo" o "La gata sobre el tejado de zinc caliente", así que es bueno ver otras obras menos representadas.

Ha sido una verdadera decepción. La obra, de Samuel Benchetrit, pretende mostrarnos las venturas y desventuras de dos enfermos que coinciden en un hospital después de que se les informa que les queda poco tiempo de vida.
Como no se quieren quedar en el hospital para malpasar esos días, deciden escapar, en bata y en pijama y buscar a personas que han sido importantes para ellos. Otros dos actores, hacen de personajes complementarios según el momento: una pareja de enamorados, una mujer embarazada a punto de dar a luz, un suicida en el lago, la hija perdida de uno de ellos... en un escenario que se transforma deslizando unos paneles laterales y con juegos de luces, sin prácticamente atrezzo.
La idea en principio es brillante y podría dar mucho juego pero no es así por la ñoñez del texto que no da a los actores mucho qué hacer, ni qué decir. Ni siquiera las situaciones supuestamente cómicas dan para reirse. Realmente,no llegué a sentir nada por los personajes. No me dieron pena, no me emocionaron en sus desventuras, solamente algo de alivio cuando la obra termina sin prácticamente una solución final.
Hubo serios problemas de dicción por parte de uno de los actores que impedían entender una buena parte de los diálogos y eso restó aún más interés a la ya de por si endeble trama.
Una pena que se haya desperdiciado el talento de ambos actores. Tal vez con otra obra sería interesante verles de nuevo.

Este cantante lleva actuando muchos años y su voz y su habilidad musical siguen siendo espléndidos. Presentó algunos de sus éxitos más recordados y versiones de canciones de otros grandes cantantes. Por ejemplo, "Sunshine of my love" de Cream, "Billie Jean" de Michael Jackson, "California Dreaming" de The Mamas and the Papas y, por supuesto, "Light my fire" de The Doors.
Cuando se publicó su versión me sorprendió mucho porque rompía completamente con lo que se escuchaba en aquella época por la radio. The Doors, y su líder Jim Morrison, me encantaban. Tenía el disco pequeño, con la versión corta, de 2:30 y el LP con la versión larga, de 6:00 y los escuchaba constantemente. Me sabía los acordes, me sabía la letra (aunque no la entendía del todo) y de repente, en la radio, un señor con su guitarrita canta la misma canción. Me gustó aún más que la versión original.
En esta velada, disfruté mucho con sus canciones, con la música que interpretaron él y los músicos que le acompañaban. Recordé canciones que hacía mucho tiempo que no escuchaba y a la gente con quien las oí por primera vez.
José Feliciano es ciego. En el escenario, uno de los músicos le guiaba al centro, le cambiaba la guitarra y al final le ponía en la dirección correcta para que agradeciera los aplausos.
Durante el concierto habló varias veces de su imposibilidad de ver, a veces en un tono un poco triste, como cuando decía que tenía que defenderse de sus hermanos para que no se pasaran con él y a veces en un tono jocoso, como cuando contaba su respuesta a la camarera que le preguntó "si quería ver el menú" y él le contestó: "me encantaría ver cualquier cosa".
Estuve a ver "En el oscuro corazón del bosque" de José Luis Alonso de Santos en el teatro Calderón. Se trata de una obra recién estrenada del director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y autor de "Bajarse al Moro" y "La estanquera de Vallecas", entre otras muchas.
Es un montaje muy cuidado, con una sola escenografía que representa el patio de una casa que está a punto de ser derrumbada para dar paso a una autopista. Hay dos grupos de personajes, uno formado por un gato y una gata que han sido pareja y que siempre han vivido en la casa y a los que visita un par de veces un gato vecino. El otro lo forman dos empleados de una empresa de mudanzas encargados de sacar las cosas que quedan en la casa.
Los gatos que no van como en "Cats" sino de normales, rememoran la vida que han llevado en la casa, los miembros de la familia que la habitaba y las relaciones que tenían con ellos. Solamente Beatriz Bergamín, que hace de la gata vieja, adopta por momentos posiciones y gestos que recuerdan a los de un gato. Hector Colomé, el gato viejo podría ser el abuelo cascarrabias de la familia por sus gestos y movimientos.
Hay un empleado de mudanzas que está confundido por la actitud y los rasgos del otro
empleado, que en realidad es una chica disfrazada de chico porque va siguiendo al amor de su vida (el empleado de mudanzas) aunque éste no sabe que le va siguiendo, ni que es el amor de la vida de alguien.
La trama no da para mucho y no me impresionó especialmente; había momentos que podían haber sido algo más graciosos, como cuando el gato viejo le confiesa a la gata que se comió un papel muy importante para los dueños de la casa, o cuando el falso chico le tira los tejos al chico que no sabe qué hacer.
También, los momentos "mágicos" podían haber sido algo más mágicos, como cuando el falso chico se convierte en chica o cuando la gata encuentra el anillo de la señora, y cuando la parejita encuentra ese mismo anillo para sellar su amor eterno.
Creo que la mayor parte del público se sintió igual porque no hubo muchos aplausos ni vítores...

Me ha dejado muy gratamente impresionado por varios motivos. El primero, y más importante, por la calidad de sus interpretaciones. Si bien cantó algunas coplas y canciones bastante conocidas, hasta por mí, que no soy un fan del flamenco, interpretó otras canciones menos conocidas que él mismo iba presentando y que me gustaron aún más.
La calidad de su voz y la emoción que le puso a todas las canciones fueron notables. Los músicos que le acompañaron en el escenario son muy buenos, el trabajo del arreglista me pareció sobresaliente ya que consiguió destacar la belleza de la música y las letras, haciéndolas elegantes y manteniendo su sencillez.
Otro motivo por el que me impresionó este cantante fue por su profesionalidad. Cualquiera que haya sufrido un esguince sabe lo molesto que es y lo doloroso que puede resultar. Pues, la otra noche, Miguel Poveda dio un recital de dos horas a pesar de que estaba con la pierna derecha inmovilizada por un esguince, que le debe haber causado bastantes molestias (hizo un par de alusiones al tema) y desplazándose por el escenario con muletas.
Según cuenta en su web oficial, Poveda, de 36 años, recibió el Premio Nacional de Música 2007, en la modalidad de Interpretación, "por su gran calidad y versatilidad y por el interés que ha generado en otros ámbitos de la creación". Empezó a cantar a los 15 años en el entorno de las peñas flamencas de Cataluña y empezó su carrera profesional en 1993, tras ganar cuatro premios, incluido la Lámpara Minera, (el más preciado del mundo flamenco) en el Concurso Nacional del Cante de las Minas en La Unión (Murcia).
Un momento importante del recital fue cuando interpretó la canción "A Ciegas" que se ha utilizado en la película de "Los Abrazos Rotos" de Pedro Almodóvar. Si quieres escuchar la canción, cosa que recomiendo ampliamente, usa este enlace.
Fotos: web de Miguel Poveda, programa de mano del Teatro Calderón

Los valores que deseaba la cantante para su amado ya no se llevan y ahora lo de ser por siempre joven tiene un significado ligeramente diferente. Es muy interesante ver la cantidad de gente que no se lo piensa dos veces para pasar por el quirófano y mantenerse joven mucho más tiempo del que se podría esperar.
En la televisión aparece ahora una conocida cantante y actriz española asegurando que el secreto de su belleza y lozanía es una crema determinada. La verdad es que resulta imposible creer que una mujer de 60 años se vea como una chica de 30 años solamente usando una crema - a menos que todas las noches se embalsame en el producto.
El otro día en el teatro Calderón disfrute enormemente de un concierto de otra cantante española a la que había visto en el teatro en Madrid hace más de 25 años. Cuando cantó una de las canciones del musical en el que la había visto parecía que no había pasado el tiempo, la misma figura, el mismo cutis, la misma voz... y varios nietos después.
Hablaba con una amiga mía y me contaba que el fenómeno de la cirugía esta mucho más extendido de lo que pueda pensarse y que hay ciudades españolas, como Valencia, en la que muchísimas mujeres se han operado de una cosa u otra.
Hay también ya una gran cantidad de personas que viajan a otros países en busca de operaciones más baratas que las que pueden encontrar en sus países de residencia. La foto que ilustra este texto es el anuncio de una clínica de Dubai mostrando los resultados que ha obtenido una paciente, comparada con el resto de sus compañeros de clase en una reunión del colegio.
Está claro que hay que programar una "terapia intensiva de crema" para poder ir a la próxima reunión de ex-alumnos. No vamos a ser menos que los chicos que se sentaban al lado nuestro...
Una grabación de Joan Baez cantando la canción (está claro que si ha visto el anuncio de su colega española):
Y la letra de la canción original:
May God bless and keep you always
May your wishes all come true
May you always do for others
And let others do for you
May you build a ladder to the stars
And climb on every rung
May you stay forever young
Forever young, forever young
May you stay forever young.
May you grow up to be righteous
May you grow up to be true
May you always know the truth
And see the lights surrounding you
May you always be courageous
Stand upright and be strong
May you stay forever young
Forever young, forever young
May you stay forever young.
May your hands always be busy
May your feet always be swift
May you have a strong foundation
When the winds of changes shift
May your heart always be joyful
And may your song always be sung
May you stay forever young
Forever young, forever young
May you stay forever young.
Por una razón u otra nunca había visto a Joan Manuel Serrat en vivo. O estaba de viaje cuando actuaba en Madrid, o México, o donde estuviera o, para cuando quería darme cuenta del tema, ya no había entradas. La verdad es que en sus últimas giras ha estado acompañado por otros artistas que no me interesaban, así que tampoco hice grandes esfuerzos por ir a verle. Esta vez ha venido al teatro Calderón y, aunque por poco y no consigo entrada, si que he ido a verle y he disfrutado enormemente con el concierto.
Aunque no te dan programa de mano en el teatro, he conseguido enterarme un poco de que el concierto es parte de una gira llamada "Serrat 100 x 100". En un escenario bastante sencillo, solamente hay un pianista, Ricard Miralles y Serrat. Sin más. Y para mí, ha sido lo mejor que podía suceder porque me pareció muy cercano, muy sencillo y natural. La mayoría de las canciones acompañadas solamente por el piano y la guitarra sonaban todavía más bonitas de lo que las recordaba.
Además, me gustó mucho reconocer la mayoría de las canciones (lo que no siempre me ocurre en los conciertos) y evocar cuándo las había escuchado por primera vez y con quién. También, eché en falta canciones que me hubiera gustado escuchar pero es que tiene tantas canciones que es imposible que las cante todas.
De todo el concierto, me quedo con dos especialmente: "Aquellas pequeñas cosas" y "Romance de Curro el Palmo".
Por cierto, tengo un mensaje para la rubia espléndida que se sentó detrás de mí en el teatro, pero será en otro momento...
Foto: web oficial Joan Manuel Serrat
Anoche tuve la suerte de ver el espectáculo "Rain" de Cirque Eloize. Ha sido, sin duda, el mejor espectáculo de esta temporada en el teatro Calderón de Valladolid. Es difícil describirlo, porque no es un circo a la usanza tradicional, es decir, no hay leones, ni domadores, ni elefantes, ni siquiera hay payasos (afortunadamente), pero tiene mucho de circo porque hay ejercicios de trapecio, malabarismo, magia, fuerza y habilidad.La puesta en escena me recordó un poco los montajes del Circo del Sol pero realmente me gustó más este montaje, es menos pretencioso y mucho más humano. A pesar de que todo el espectáculo transcurre en un escenario, me pareció que los intérpretes estaban más cerca del público que los que he visto en las "arenas" tradicionales.
Quizás también se deba a que la puesta en escena es evocadora de tiempos pasados, en el uso de la música de piano con canciones muy divertidas y en la ropa que llevan los actores (parecen salidos de las películas en blanco y negro de los años '20) y eso, indudablemente, te hace pensar en los viejos espectáculos de circo de hace muchos años. Según he visto en su sitio web, la compañía está compuesta por actores y atletas polacos y canadienses, la mayoría de ellos con amplia formación en las artes circenses. Es una pena que el programa no identifique correctamente los números que hemos visto y que los intérpretes no estén claramente identificados porque me hubiera gustado señalar los que más me han gustado. Tendré que conformarme con decir que el número de "fuerza", el de los aros gigantes y el de los bolos me impresionaron especialmente, aunque el final, cuando realmente llueve en el escenario, me pareció excepcional.
Creo que otra cosa que demuestra el espectáculo es que, aunque seguramente los mecanismos de los trapecios y el de la lluvia son bastante sofisticados, para la mayor parte de las actuaciones solamente se requieren pocas cosas: cubos de madera, los bolos de siempre, una maleta, un trampolín. Lo que los hace interesantes es cómo los utilizan los artistas y su interpretación de los artistas de circo. Creo que no estará en muchas otras ciudades españolas pero, si acaso lo véis anunciado, no lo dejes pasar.Fotos: Web Cirque Eloize










