9:00 | Author: AMCYL


¿Y si en lugar de tener que llevar dinero o tarjetas de crédito pudiéramos pagar nuestras compras con abrazos y besos?


Aunque algunas deudas serían harto complicadas de pagar de esta manera, resulta muy grato pensar que puedes ir al supermercado y pagar la compra abrazando a la cajera, especialmente cuando es una chica guapa.

Las demostraciones de afecto son cada vez menos frecuentes y en público y entre gente que apenas se conoce, resultan casi impensables.

Recuerdo que hace años en una concentración juvenil subastamos besos, consiguiendo unos ingresos muy aceptables. La chica y el chico que ofrecían los besos lo hicieron con mucho gusto y todo resultó muy divertido. He visto en la tele hace tiempo, gente que se dedicaba a regalar abrazos por la calle, ante la sorpresa de los viandantes.

En el anuncio de vodka Absolut nos plantean una sociedad en la que el afecto reemplaza al dinero y da ejemplos de cómo se puede pagar, depositar besos en el banco y llevar a cabo actividades cotidianas sin usar dinero. No está mal. Creo que abriría una cuenta en el banco de besos ya mismo. ¿Y tú?



9:00 | Author: AMCYL

Amnistía Internacional ha lanzado una campaña especial llamada "Un millón de clics contra la pobreza". La campaña consiste en colorear un millón de pixeles su página web en favor de los derechos humanos.

Es muy sencillo participar, solamente hay que entrar en el sitio web, donde nos encontraremos con una pantalla negra en la que ya se van perfilando figuras en las zonas donde otros participantes han ido haciendo clics. Podemos elegir el completar una figura o empezar en una zona nueva de la pantalla e ir haciendo clics...pero, cuando llegas a cien clics, te aparece una pantalla que te invita a hacerte voluntario, lo que no es una mala opción. ¿Si tienes tiempo para hacer cientos de clics, no sería mejor hacerte voluntario?

Para participar en la campaña, usar este enlace.
9:00 | Author: AMCYL
La abuela de los anuncios de la fabada Litoral que ha hecho muchos anuncios, también tiene una vena pedagógica. En varios anuncios nos enseña vocabulario típico de la vida en el campo, que está ilustrado con bucólicas imágenes.

Por ejemplo, en el ejercicio 1 podemos aprender vocabulario de pesos y medidas:




En el ejercicio 2, la abuela se dedica a enseñarnos vocabulario sobre cualidades personales:




Y en el ejercicio 3, la abuela nos enseña vocabulario típico de causas y efectos:





Definitivamente, no hay como la vida en el campo, para barruntar y degustar fabada casera.
9:00 | Author: AMCYL
La fabada es uno de los platos típicos de la cocina asturiana que hay que probar cuando se viaja a España. Claro que hay de fabadas a fabadas (como en todos los platos típicos) pero hay una que destaca especialmente porque es enlatada y se puede llevar a cualquier parte, solamente hay que abrir la lata y calentar.

Durante muchos años he disfrutado del ingenio de las campañas de la fabada litoral que utilizó el personaje de una abuela de pueblo para promover el producto. La abuela resulta todo menos lo que parece, ya que siempre recurre a las latas de litoral en vez de cocinar ella misma la fabada, aunque a los comensales les haga creer que se ha pasado horas en la cocina preparando el plato que están degustando.

A lo largo de los años ha habido varios anuncios significativos. De los primeros, es el del mochilero que recorre los caminos asturianos y que va a dar al caserío donde vive la abuela:



También está el anuncio del hombre que vuelve al pueblo para que su chica pruebe el famoso guiso:



Y uno de los anuncios míticos de este producto y personaje, fue el de la boda. El desenlace es todo menos lo que pensamos cuando el padrino pide ver a la cocinera:



Pero la abuela ha ido evolucionando y empezó a utilizar recursos que nadie consideraría apropiados para una abuela del campo. Por ejuemplo, el teléfono móvil:



Y se convirtió en toda una abuela motera:



Pero este año, la abuela se ha puesto sexy y nos ha mostrado su lado más fashoin, dejando atrás a muchas supermodelos (que, seguro, no hacen fabada):


9:00 | Author: AMCYL

Antes, cuando se acostumbraba vivir casados y en pareja (costumbre que parece empezar a desaparecer), era muy típico que la señora se fuese con los niños a pasar el verano al pueblo y el marido se quedase en casa porque tenía que seguir trabajando. A estos maridos se les llamaba "Rodríguez" y daban lugar a todo tipo de leyendas por las travesuras que cometían en ausencia de sus esposas. Creo que hay alguna gente que todavía hace ese tipo de cosas.

Hoy en día, cada vez hay más gente que vive de Rodríguez, pero todo el año.

Una de las cosas por las que no brillan ni los ni las Rodríguez es por el mantenimiento de la casa, y eso de limpiar y ordenar, no se da muy bien que digamos cuando no hay obligación de hacerlo.

Parecería que Ikea se haya inspirado en este concepto para su campaña de "¡Recoge!" en la que muestran varias situaciones en las que el/la Rodríguez de turno de repente desea haber puesto un poco más de orden en su casa.

Por ejemplo, cuando por fin consigue que la chica suba a su piso...




En la cena romántica, cuando desea haber preparado otro menú:



O cuando el hijo de la vecina descubre uno de tus juguetes...



Foto: Dreamstime
19:22 | Author: AMCYL
He visto un video muy divertido sobre las diferencias de interpretación de las palabras en distintos países.

En el video, un joven belga explica orgullosamente cómo en su país han estado vendiendo "hombres pequeños" por las calles de las ciudades con el fin de recaudar fondos para los proyectos que su organización patrocina en diferentes países del tercer mundo.

Esto lo hace mientras va en un camión conducido por un campesino nicaragüense que va imaginando a los voluntarios vendiendo a los hombrecitos para que la gente los use como llaveros, para colgar en el espejo retrovisor, colecionarlos y de otras maneras y cuando le cuenta que su perro se comió uno, el campesino encuentra inaceptable que el chico belga esté tan orgulloso de esas ventas y del uso que se les da a los "hombres pequeños", de tal modo que le hace bajar de su camión y, ante el desconcierto del belga, le abandona en la carretera.


Finalmente, nos enteramos de la verdadera talla de los "hombrecitos".



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