21:41 | Author: AMCYL
En Estados Unidos se dan casos y cosas muy curiosas. Por ejemplo, he leido sobre una mujer de 53 años a la que una vecina le dejó encargados sus dos hijos, un niño de cinco años y una niña de cuatro en una población del estado de Luisiana.

La "buena vecina" se dio cuenta que no podía cuidar de los niños porque trabaja como conductora de camiones y decidió venderlos. Encontró una pareja que estaba intentando adoptar un niño y les pidió, por teléfono, 2.000 dólares por los niños.

La pareja no tenía esa cantidad, pero consiguieron negociar el intercambio de los niños por una cacatúa que estaban vendiendo por 1.500 dólares y 175 dólares en efectivo. Cuando la mujer se presentó para realizar la entrega resultó que no tenía preparados los papeles de adopción - seguramente se olvidó de descargarlos de internet -


Aún así, los niños pasaron al cargo de la pareja y la cacatúa se fue con la señora. La policía detuvo a todos al poco tiempo. La madre biológica está en Texas pero no se sabe mucho de ella. El padre biológico quiere la custodia. Según la policía, los padres "adoptivos" habían cuidado bien de los niños y la cacatúa tampoco parecía tener queja alguna.

La verdad es que no sé qué es peor, si la ignorancia de la gente que participó en el asunto, el abandono que han sufrido los niños o la actitud de los padres biológicos que simplemente, abandonaron a los niños. Desde luego, si la pareja adoptante esperaba poder quedarse con los niños para siempre por 175 dólares y una cacatúa, aunque pretendieran conseguir los papeles de adopción, me parecen algo cortitos. ¿Y qué decir de la mujer que los entregó sin más? ¿Qué pensaba decirle a la madre, en el supuesto caso de que volviese? ¿que una bruja malvada le cambió a los niños?


Foto: Jeff Morris, de Mailonline

22:19 | Author: AMCYL

Fui invitado por la ONG Movimiento contra la Intolerancia para participar en un foro sobre racismo e inmigración que se llevó a cabo este lunes en la Universidad de Valladolid. En esta reunión se presentaron los resultados de una encuesta llevada a cabo por la ONG entre jòvenes españoles sobre la inmigración, con resultados muy interesantes. El estudio aún no está publicado en la web pero el sitio web de la organización se puede visitar en este enlace.

En la mesa redonda participamos representantes de la Federación Regional de Asociaciones de Inmigrantes, de la Asociación de Ayuda al Inmigrante, de Movimiento contra la Intolerancia y yo mismo, en representación de la Asociación de Mexicanos en Castilla y León. En mi intervención, que no se ve reflejada en su totalidad en la prensa, intenté dar unas pistas sobre la discriminación subliminal que afecta a los extranjeros, sean inmigrantes o simplemente turistas.

Las miradas, los gestos, la entonación pueden ser una forma de discriminación cuando se aplican de forma diferenciada hacia una persona o un grupo de personas. Si nos fijamos bien, podemos ver cómo algunas personas responden o reaccionan negativamente cuando interactúan con una persona no española, cómo elevan su tono de voz, cruzan los brazos de forma defensiva, se quedan mirando fijamente, y como cuando cambian de interlocutor, varían estos gestos considerablemente. Estos gestos pueden ser totalmente inconscientes y pueden, incluso, ser reflejos de miedo a lo desconocido.

Muchos inmigrantes no saben responder a este tipo de gestos y se amilanan o los toman como muestras de rechazo aunque no necesariamente lo sean. De sobra está decir que hay también reacciones francamente negativas u hostiles que no solamente lastiman los sentimientos de los inmigrantes sino que pueden, incluso provocar daños físicos.

Os invito a considerar de que manera vemos y tratamos a la gente que no conocemos.

El artículo completo sobre el Foro se puede ver en este enlace.
19:22 | Author: AMCYL
He visto un video muy divertido sobre las diferencias de interpretación de las palabras en distintos países.

En el video, un joven belga explica orgullosamente cómo en su país han estado vendiendo "hombres pequeños" por las calles de las ciudades con el fin de recaudar fondos para los proyectos que su organización patrocina en diferentes países del tercer mundo.

Esto lo hace mientras va en un camión conducido por un campesino nicaragüense que va imaginando a los voluntarios vendiendo a los hombrecitos para que la gente los use como llaveros, para colgar en el espejo retrovisor, colecionarlos y de otras maneras y cuando le cuenta que su perro se comió uno, el campesino encuentra inaceptable que el chico belga esté tan orgulloso de esas ventas y del uso que se les da a los "hombres pequeños", de tal modo que le hace bajar de su camión y, ante el desconcierto del belga, le abandona en la carretera.


Finalmente, nos enteramos de la verdadera talla de los "hombrecitos".



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