20:43 | Author: AMCYL
Estos días hemos dejado de lado la crisis económica para centrarnos en otra cuestión, la pandemia de influenza, fiebre porcina, nueva gripe o el virus AH1N1, que ya tiene una variedad de nombres para elegir.

Me han llegado algunos correos que afirman que es un complot del G20 para desviar la atención de la población mundial de los problemas económicos. Otros afirman que se trata de una estrategia para contaminar a los cultivadores, traficantes y consumidores de drogas.

El caso es que México se ha visto seriamente afectada por esta pandemia (es el término que más me gusta) y el presidente del país ha aparecido en la televisión pidiendo a la población que no saliera de su casa en uno de los mejores puentes del año, cuando miles de personas suelen viajar a la playa o a otros sitios de descanso. Los aeropuertos están desiertos, no hay colegios, no hay partidos de fútbol, no hay restaurantes ni ningún tipo de espectáculos, tampoco hay misas, ni siquiera mitines políticos. Los turistas han huído a sus países de origen.

Han muerto algo menos de 200 personas en México aunque solamente unas 20 son víctimas efectivamente, del mal. El resto han muerto por enfermedades respiratorias. Es extraño que el mal se propague entre las personas extranjeras que han visitado México, especialmente los jóvenes que han estado en las playas del país. No me ha quedado claro si también estuvieron en la ciudad de México, aunque parece que no ha sido así.

Digo que es extraño porque las medidas más fuertes contra la pandemia se han tomado en la ciudad de México y no en las playas. Teniendo en cuenta los altos índices de contaminación, la escasez de agua potable, la alta densidad demográfica, el que surja un contagio masivo de cualquier enfermedad en la ciudad no es de extrañar. De hecho, había ya un estudio sobre las medidas a tomar ante una situación como la que se ha presentado y que se elaboró hace unos tres años.

Las consecuencias económicas para México son desastrosas. Miles de personas que no pueden trabajar, con riesgo de perder sus empleos, el curso escolar irremediablemente atrasado varias semanas, pérdidas de producción, de ingresos turísticos y daño a la imagen del país que tardará varios años en recuperarse.

Aquí en Valladolid, los mexicanos residentes en la ciudad hemos recibido llamadas, entrevistas de televisión y de radio interesándose por nuestra opinión y por lo que sabemos del tema que es más bien poco: lo que nos cuentan nuestros familiares, lo que nos dicen en los medios de comunicación y las noticias que intercambiamos entre nosotros. Como no podía ser menos en un país en el que se toman con humor las cosas más extrañas, ya han surgido los diseñadores de mascarillas para que la gente no se vea obligada a usar el único modelo "standard" disponible y pueda elegir el que más le guste. Aquí hay algunos ejemplos.








Fotos: foroanime.com
21:47 | Author: AMCYL
Guanajuato es una de las ciudades más hermosas de México. Fue fundada por los españoles a principios del siglo XVI y en sus alrededores hay minas de plata que hicieron de la ciudad un importante centro productor. La ciudad cuenta con numerosos edificios barrocos y neoclásicos y en 1988 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es sede del Festival Cervantino, tiene una importante universidad y atrae a numerosos turistas en todas las épocas del año.

Pasear por sus calles es, como en algunas otras ciudades del mundo, retornar al pasado. Y, desde hace algunos días, todavía más, debido a la proclamación del nuevo "Bando de Policía y Buen Gobierno" por parte del ayuntamiento de la ciudad, gobernado por el Partido de Acción Nacional. En este bando se prohibe expresamente, entre otras cosas, besarse en público y realizar "tocamientos obscenos". La pena por incumplir esta normativa es de 36 horas de cárcel o una multa de 1.500 pesos (algo menos de 100 euros).

Además de lo retrógrada de la medida, resulta especialmente irónica ya que una de las atracciones más populares de la ciudad es el Callejón del Beso, donde acuden muchos enamorados - y algunos ya no tanto - para besarse a la sombra de los dos edificios en los que se originó la leyenda que da nombre a la calle.

Según se cuenta, en tiempos de la colonia vivía en una de las casas una familia que tenía una hermosa hija. La chica se enamoró de un chico que no tenía dinero. Cuando se enteró el padre, que aspiraba a casar a la niña con alguien rico, la encerró en su habitación para que no pudiera encontrarse con su enamorado. Este, que no debía ser tan pobre, se las ingenió para comprar la casa de enfrente y, por los balcones seguir viendo a su novia. Se da la circunstancia que estas casas están muy cerca una de otra y los balcones están tan próximos que, inclinándose un poco, es posible darse un beso. Como en los cuentos, el padre de la chica se percató de lo que ocurría y apuñaló a su hija que apenas alcanzó a salir al balcón donde su enamorado alcanzó a besarle la mano.

Esta mañana tomaba café con una amiga y desde la cafetería podíamos ver a una pareja de chicas dándose apasionados besos en el portal de enfrente. Me alegra que no estuviéramos en Guanajuato y que ellas hayan podido expresar sus sentimientos libremente.

En algún otro blog hablaré más sobre esta ciudad, que a pesar de la prohibición de besarse, es un lugar muy interesante para visitar. Hay más información sobre la ciudad en este enlace.

Fotos: istockphoto
17:06 | Author: AMCYL
He leído que en muchos colegios se ha prohibido hacer fotos y grabar videos en los festivales escolares de navidad. Además de poner en un serio aprieto a los padres que no saben hacer otra cosa para no aburrirse en las actuaciones de sus hijos, resulta que se trata de una medida para proteger el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen especificado en la Ley de Protección del Menor.

Creo que se llevan las cosas a extremos inapropiados. Finalmente, a los niños los padres les harán alguna foto con el disfraz de reno, o de oveja, o de lo que les haya tocado, pero no podrán verse en su actuación porque no se les ha podido grabar. Pobre recuerdo de las horas de ensayo y preparación, de los trabajos de las abuelas y madres para hacer "el traje", aunque con una imagen tan bien protegida que nadie podrá verla.

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