9:00 | Author: AMCYL
Este domingo se ha celebrado el día internacional de la música en muchas ciudades alrededor del mundo. Valladolid no podía ser menos y ha montado un festival bastante curioso porque se ha llevado a cabo simultáneamente en muchos pequeños escenarios repartidos por plazas y parques de la ciudad lo que, además de hacerte pasear un poco, resultaba muy agradable porque la idea era que la música llegase a muchos sitios y a mucha gente.

Ha habido música pop, alternativa, étnica, folkórica, dance, para todos los gustos. He visto por allí a una abuela bailando techno y a muchos niños disfrutando con la música de la flauta dulce.


Como iniciativa me ha parecido fantástica porque no sólo ha acercado la música a mucha gente (en mi caso, he estado "rodeado" con tres escenarios en un radio de menos de dos calles de mi casa) sino que también ha permitido a grupos y artistas menos conocidos, o completamente desconocidos, poder presentar sus trabajos al público en general.


Espero que haya muchos más días de la música como éste. Gustosamente seguiría el itinerario por toda la ciudad para ver las actuaciones.

20:43 | Author: AMCYL
Estos días hemos dejado de lado la crisis económica para centrarnos en otra cuestión, la pandemia de influenza, fiebre porcina, nueva gripe o el virus AH1N1, que ya tiene una variedad de nombres para elegir.

Me han llegado algunos correos que afirman que es un complot del G20 para desviar la atención de la población mundial de los problemas económicos. Otros afirman que se trata de una estrategia para contaminar a los cultivadores, traficantes y consumidores de drogas.

El caso es que México se ha visto seriamente afectada por esta pandemia (es el término que más me gusta) y el presidente del país ha aparecido en la televisión pidiendo a la población que no saliera de su casa en uno de los mejores puentes del año, cuando miles de personas suelen viajar a la playa o a otros sitios de descanso. Los aeropuertos están desiertos, no hay colegios, no hay partidos de fútbol, no hay restaurantes ni ningún tipo de espectáculos, tampoco hay misas, ni siquiera mitines políticos. Los turistas han huído a sus países de origen.

Han muerto algo menos de 200 personas en México aunque solamente unas 20 son víctimas efectivamente, del mal. El resto han muerto por enfermedades respiratorias. Es extraño que el mal se propague entre las personas extranjeras que han visitado México, especialmente los jóvenes que han estado en las playas del país. No me ha quedado claro si también estuvieron en la ciudad de México, aunque parece que no ha sido así.

Digo que es extraño porque las medidas más fuertes contra la pandemia se han tomado en la ciudad de México y no en las playas. Teniendo en cuenta los altos índices de contaminación, la escasez de agua potable, la alta densidad demográfica, el que surja un contagio masivo de cualquier enfermedad en la ciudad no es de extrañar. De hecho, había ya un estudio sobre las medidas a tomar ante una situación como la que se ha presentado y que se elaboró hace unos tres años.

Las consecuencias económicas para México son desastrosas. Miles de personas que no pueden trabajar, con riesgo de perder sus empleos, el curso escolar irremediablemente atrasado varias semanas, pérdidas de producción, de ingresos turísticos y daño a la imagen del país que tardará varios años en recuperarse.

Aquí en Valladolid, los mexicanos residentes en la ciudad hemos recibido llamadas, entrevistas de televisión y de radio interesándose por nuestra opinión y por lo que sabemos del tema que es más bien poco: lo que nos cuentan nuestros familiares, lo que nos dicen en los medios de comunicación y las noticias que intercambiamos entre nosotros. Como no podía ser menos en un país en el que se toman con humor las cosas más extrañas, ya han surgido los diseñadores de mascarillas para que la gente no se vea obligada a usar el único modelo "standard" disponible y pueda elegir el que más le guste. Aquí hay algunos ejemplos.








Fotos: foroanime.com
21:05 | Author: AMCYL
Leí en el "Blog Alternativo" una historia que me llamó mucho la atención. Se trata de un experimento social llevado a cabo por el periódico The Washington Post, que quería medir la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.

Se intentaba determinar si en un lugar cualquiera, y a una hora poco propicia para ello, la gente sería capaz de percibir y apreciar la belleza, en este caso de la música. Para ello, se contó con la colaboración de Joshua Bell, un famoso violinista que estaba en Washington para un concierto.


Este señor se colocó a la entrada de una estación del metro en plena hora punta y se puso a tocar una selección de su repertorio, que por cierto, hay que pagar mucho dinero para escuchar en un auditorio. Estuvo menos de una hora y en ese tiempo, solamente siete personas se detuvieron a escucharle y veinte personas le dieron dinero. En total, recaudó 32 dólares. Nadie aplaudió cuando terminó de tocar.

Es decir, la gente no fue capaz de apreciar la belleza de la música que interpretó este famoso artista y, desde luego, nadié le reconoció. Al parecer, los que más disfrutaron de la actuación fueron los niños.

Hace años, en el metro de Madrid había una chica que por las mañanas cantaba ópera en una zona de acceso a las escaleras mecánicas, bastante largas, por cierto. Tenía una voz muy agradable y era una manera muy grata de empezar el día cuando ibas a trabajar. Hace tiempo que no la he vuelto a ver pero al leer la historia del violinista la recordé. Desde luego, nadie se detenía a escuchar a esta chica, aunque si le daban dinero.

En la calle Santiago de Valladolid hay un músico que toca muy bien y que está horas con el mismo repertorio. Cuando pasas por allí es muy agradable aunque me imagino que algún vecino no estará tan contento de escuchar una y otra vez las mismas piezas.

Creo que es una pena que no apreciemos el esfuerzo de los músicos callejeros. Realmente, no es tan importante llegar a donde vamos lo más pronto posible, sino apreciar lo que nos encontranos por el camino porque puede ser que no lo volvamos a ver o a escuchar. Os invito a deteneros un momento a escuchar la próxima vez que veáis un músico por la calle o en una plaza o por el metro.
21:40 | Author: AMCYL

Creo que cada vez vivimos más apegados al teléfono. Cuando no había móviles había gente que no quería despegarse de su mesa o de casa "por si le llamaban". Incluso, cuando pasaba un tiempo sin que el teléfono sonase, lo descolgaban para ver si todavía tenían línea o se la habían cortado.

Con la expansión del teléfono móvil, ya podemos estar localizables en cualquier momento, en cualquier sitio, en cualquier país, pero me parece que llega a extremos en que se deja de ser "eficiente" para estar "atontado".

Por ejemplo, cuando se está de viaje y empiezas a recibir llamadas de la familia, del trabajo (llamadas tontas, pero del trabajo) o te pones a llamar a los amigos y a los familiareas para decirles dónde estás ("Periquita, que estoy en la torre Eiffel...") y en lugar de estar "de viaje" estás "al teléfono" todo el tiempo. Para eso, mejor llévate una cabina telefónica.


Otro uso del teléfono móvil que cada vez se extiende más es el de las llamadas comerciales. Estás en medio de algo interesante cuando suena el móvil. Ves la pantalla "número privado", como no sabes quién es, contestas y te sale una señorita que empieza a contarte una historia sobre las enormes ventajas que tiene que abandones a tu banco de siempre para irte a la Banca Nacional de Caravaca... yo ya no contesto ninguna llamada en la que aparezca lo del número privado.

Personalmente, nada me gusta más que estar en el teatro, disfrutando de la representación cuando empieza a sonar el "chiqui chiqui" o la melodía friki de turno en medio del patio de butacas. La afortunada persona, recipiente de todas las bendiciones del resto del público, tarda en darse cuenta que le están llamando, luego, tarda otro tanto en encontrar el dichoso aparatito (a pesar de que en casi todos los espectáculos te recomiendan que compruebes que tu teléfono móvil está apagado) y otro tanto en ver quién le llama, y luego, apagarlo.

¿Y qué tal cuándo vas en el autobús y la persona de al lado se pone a hablar por teléfono a voces? El resto de los pasajeros tenemos que disfrutar con su amena conversación acerca de lo bien que estuvo la fiesta de anoche o la de kilómetros que aún faltan por llegar a destino, o lo mal que se portó la suegra en la comida familiar. Parece que, como están lejos, tienen que hablar a gritos para que les oigan.

Para mí, una falta muy grave de cortesía es cuando estás en un restaurante o en una reunión y suena el teléfono y la otra persona se pone a hablar como si no estuvieras allí. Últimamente, he optado por ponerme de pie y/o irme del lugar, para dejarles tranquilos con su teléfono. En todo caso, si tienen algo que decirme, siempre me pueden llamar...

20:49 | Author: AMCYL

En México la figura que aparece en la imagen se llama (o llamaba) "avión" y los niños jugaban a saltar de un cuadro a otro a la pata coja. Esto era en los tiempos en que se podía jugar en la calle, aunque me supongo que en algunos parques o en los patios de los colegios si se puede jugar todavía. La verdad es que hace mucho que no lo veo.

He leído en el blog de "papel en blanco" que en una avenida de Buenos Aires se van a colocar trescientas rayuelas de siete metros de largo cada una para homenajear a Julio Cortázar en el 25º aniversario de su fallecimiento.
La idea es que las personas jueguen a determinas horas en estas rayuelas para hacer unas fotografías que recuerden el momento.

Además, en horario específico, habrá músicos tocando piezas de Charlie Parker, el músico favorito de Cortázar.
Pasada la celebración, que durará todo un mes y que incluye más actividades, las rayuelas irán a colegios públicos. Si quieres leer más sobre este evento, usa este enlace.

Foto: Dreamstime

Site Info