9:00 |
Author: AMCYL

Hace 31 años se estaban haciendo unas obras de la compañía de luz en lo que ahora se llama "Centro Histórico" y antes se llamaba simplemente el "centro" de la ciudad de México y al abfrir una zanja se encontraron con un enorme disco de piedra tallada. Los arquéologos que acudieron al lugar de la obra determinaron que se trataba de una representación de la diosa Coyolxauhqui, diosa azteca de la Luna.
La escultura no estaba a gran profundidad y creo recordar que incluso, las líneas del tranvía pasaban justo por encima por lo que resulta curioso que no se hubiese descubierto antes. Sin embargo, el hallazgo llevó a realizar una serie de excavaciones en la zona (que está muy cerca de la plaza del zócalo, con los emblemáticos edificios de la catedral y el palacio nacional a pocos metros de distancia), y al descubrimiento de numerosos restos arqueológicos que, a su vez, desataron nuevas excavaciones que dejaron al descubierto estructuras del templo mayor de los aztecas y que originaron la creación de un nuevo museo arqueológico, dedicado exclusivamente a los hallazgos hechos en la zona.
Su representación no es especialmente simpática, ya que si observas la imagen verás que está descuartizada. Esto se debe a que su hermano, Huitzilopochtli (el dios del sol) la descuartizó y arrojó su cabeza al cielo, pues ella, según la leyenda, en complicidad con sus 400 hermanos, planeaban matar a su madre, la diosa Coatlicue (diosa de la tierra y la fertilidad) que se había quedado embarazada por haber guardado una bola de plumas que le cayó del cielo. Creo que no está muy claro el uso que tuvo el disco de piedra en su momento. En algunos sitios he leído que se utilizaba para colocar los cuerpos de los sacrificados en el templo mayor.
Creo que, independientemente de su valor histórico y artístico, es aún más importante por haber motivado todas las excavaciones en la zona que permitieron conocer más sobre los aztecas y su legado y que enriquecieron considerablemente el "centro histórico" de la ciudad de México.
20:18 |
Author: AMCYL

En París tuve ocasión de ir al Museo de la Orangerie, que está en los Jardines de las Tuileries. Se trata de un pabellón algo menos conocido con dos salas que albergan ocho composiciones con 22 paneles de vistas del estanque de Giverny. Las pintó Claude Monet entre 1923 y 1926 y fueron un regalo del pintor al pueblo de Francia. Se pueden ver los nenúfares en el estanque en diferentes momentos del día.
Las salas ovaladas contienen unos bancos que permiten contemplar las pinturas con comodidad. Puedes pasar horas sentado mirando los cuadros (o las espaldas de los japoneses que se interponen sin cortesía alguna) y realmente merece la pena el acercarse a este museo.
En la planta inferior del mismo edificio se aloja la colección Walter Guillaume, creada por un marchante de arte moderno, Paul Guillaume, su esposa, Juliette Lacaze quien, al enviudar se casa con Jean Walter. Entre los tres acumularon 144 piezas de gran calidad de Renoir, Cézanne, Modigliani, Rousseau, Laurencin, Picasso, Matisse, Derain y Utrillo y otros. Muchas de estas pinturas las hemos visto (yo al menos) en libros de texto pero nunca en "vivo y en director" y son realmente espléndidas. Resulta muy agradable poder verlas de cerca. Por cierto, hay dos pequeñas maquetas de habitaciones de la casa de Walter Guillaume mostrando cómo guardaba en ella su colección. Donde en la mayoría de las casas está el retrato de bodas o el de la abuela, o el calendario del banco estaban los Picassos y los Renoirs. Ya me gustaría desayunar todas las mañanas en un salón así. Hay más fotos de este museo en mi web, en este enlace.
Fotos: E.Reyes