9:00 | Author: AMCYL

Entre las muchas suscripciones que tengo y que a veces me inundan el buzón de entrada del correo electrónico llegó el anuncio de la revista esmadrid international magazine. La he disfrutado enormemente. 

Me ha encantado el diseño, el contenido y la imagen que presenta de la ciudad. Los artículos me parecieron muy interesantes y, al tratarse de una revista digital, la fotografía juega un papel muy importante y todas las fotos, sin excepción son buenísimas. 

El artículo dedicado a la Gran Vía que celebra este año su centenario me gustó mucho; me hizo recordar las diferentes experiencias que he vivido por esa calle, paseando, de compras, haciendo fotografías, buscando dónde comer; por la mañana, por la noche. 

Lo mejor, es ver la revista, que se puede hacer pinchando en este enlace. Recomiendo ampliamente la suscripción que, además, es gratuita.

9:00 | Author: AMCYL
El blog "Diario del Viajero" publicó hace poco los 10 mandamientos del viajero low cost, es decir aquellos que intentan ahorrar todo lo posible a toda costa durante su viaje.Con los tiempos que corren, creo que toda la gente que conozco (bueno, casi toda) se ha convertido en un viajero low cost o ha adoptado algunas de las "estrategias" de este tipo de viajeros. En algunos casos, ha sido por elección propia y en otras ha sido por simple resignación; las líneas aéreas han dejado de ser lo que son para convertirse en meras transportistas de mercancías y ganado y nosotros, los pasajeros, que a final de cuentas las mantenemos, les hemos dejado hacerlo. 

Por ejemplo, por ahorrarnos "cientos de euros" elegimos volar con una línea aérea que solamente viaja determinados días de la semana, en horarios tremendamente incómodos (cuando nadie quiere salir ni llegar a ninguna parte) y a aeropuertos que están lejos de todo. Tenemos que llegar muy pronto al aeropuerto, con una maleta tan pequeña que ni Ken o Barbie la aceptarían como equipaje de mano, mucho menos para facturarla. Porque claro, estamos ahorrando y hay que subir con la maleta al avión. 

Como no tenemos asiento asignado, para ahorrar, tenemos que llegar a la puerta de embarque muy pronto, con la dichosa maleta que ya no nos resulta tan pequeña ni tan comodísima como cuando la preparamos en casa. Siguiendo el método de embarque de "sálvese quien pueda" hay que llegar rápido al avión a buscar no solamente un asiento vacío sino también un espacio encima donde encajar la maleta. 

Como estamos ahorrando, no hay comida a bordo más que las "cosas" que venden en el carrito. Si no hemos pensado en ello y traído de casa algo de comer, o pasamos hambre o pagamos una pequeña fortuna por un bocadillo que en el bar de la esquina nos pondrían de tapa gratis con la caña de mediodía. Cuando lo abrimos, descubrimos que se trata de un bocadillo "virtual" en el que el aroma y la ilusión son mucho más importantes que la consistencia y la sustancia. 

Cuando por fin llegamos a nuestro exótico aeropuerto de destino, en medio de un campo de vacas, hay que buscar el autobús que nos lleve a la ciudad (si lo hubiere) o pagar una pequeña fortuna por un taxi. De todos modos, a las tres de la mañana, cuando llegamos a la terminal del autobús del centro, ésta está llena de pintorescos personajes ansiosos de saludarnos, así que hay que pagar un taxi al hotel que, por ser también "low cost", está lejos de todo, pero es baratísimo; la habitación low cost es tan pequeña que apenas si puedes entrar con la maleta, pero seguimos ahorrando. 

A la mañana siguiente, acudimos a desayunar al restaurante del hotel. Resulta que con nuestra reserva low cost solamente tenemos derecho al desayuno low cost (pan y agua pintada), mientras que el resto de los huéspedes disfrutan de un amplio buffet. Pero hemos ahorrado. 

Durante el resto de nuestra estancia poca gente notará que somos viajeros low cost, excepto porque nuestra ropa está un poco arrugada por lo estrecho de la maleta. No podemos comprar muchas cosas porque no cabrían en la dichosa maleta y tendríamos que pagar extra por llevarnos nuestras compras a casa...pero hemos ahorrado, aunque luego nos hayamos gastado todo lo ahorrado en taxis, comidas y bebidas extra y suplementos que debíamos haber pagado desde el principio, cuando eran más baratos. 

En mi último viaje a Londres, en plan low cost, en el aeropuerto de Stansted había una cola enorme de pasajeros para el vuelo a Valladolid y una empleada de la línea aérea que parecía muy experimentada en líneas de selección (¿tal vez en un campo de concentración?) porque se dedicaba a pasear frente a los pasajeros con maletas, sacando de la fila a aquellos sospechosos de llevar más peso del permitido, pesando las maletas y ¡obligándolos a vaciar la maleta hasta que reducían el peso! Los pasajeros acababan poniéndose capas y capas de ropa, tirando cosas, comiéndose los bombones que habían comprado para la abuela...

Otras víctimas favoritas de esta señora eran aquellas personas con más de un bulto en la mano; en la desesperación por consolidar paquetes, una señora acabó discutiendo a gritos con el marido que se dejó la cartera en el suelo...no se me ocurre mejor manera de terminar un viaje low cost. 

Aunque, claro, aún estaba la llegada a nuestro aeropuerto de destino con la consiguiente espera del autobús al centro de la ciudad...sin cartera y sin dinero...
9:00 | Author: AMCYL
Aunque ahora mismo para muchos de nosotros no es la época de ir a la playa, en otras partes del mundo si que lo es y podemos empezar a pensar qué libros nos llevaríamos la próxima vez que viajemos a la orilla del mar. A mi me suele ocurrir que acabo con los libros que llevo y tengo que comprar otros para seguir leyendo...

Muchas veces no son tan buenos como los que metí en la maleta pero de vez en cuando encuentro alguna sorpresa, bien un libro que no vi por la librería antes del viaje, bien una edición de bolsillo de alguno de los que no compré porque eran muy caros.

He visto unas fotos de una librería en la playa que han construido en Australia. No se trata del típico edificio sino de una estructura hecha con estanterías de Ikea a la que te puedes acercar a curiosear y comprar sin necesidad de abandonar tu codiciado lugar bajo el sol. En bañador y con las gafas de sol...

Los compradores han donado el precio del libro a la Fundación Australiana para la Lectura, que me parece también una acción solidaria bastante positiva. Así que en vez del "Hello!" o de la revista de crucigramas, los bañistas podían leer algo un poco más sustancioso, apoyar la promoción de la lectura e, incluso, conocer a esa otra persona tan mona que estaba un par de toallas más allá...


9:00 | Author: AMCYL

.Tratar con las líneas aéreas y los aeropuertos resulta cada vez más desagradable. Creo que muchas líneas ya ni se molestan en convencernos de que volar con ellos puede ser una experiencia grata porque saben bien que ya no lo es.

Los trámites de facturación y embarque cada vez se asemejan más a los de una detención por la inquisición (¿no habían dejado ya sus actividades?) y en el avión, aunque sea más grande, tenemos menos espacio cada vez. Resulta imposible leer, comer, dormir, sin invadir el espacio de los otros pasajeros.

El trato del personal a bordo, muchas veces nos recuerda a la Srta. Rottenmeyer que casi, casi, parece monja de la caridad al lado de algunas azafatas. Luego del vuelo viene un momento angustioso, que es la recogida del equipaje. ¿Llegará? ¿se habrá perdido para siempre? ¿estará completo? ¿Se habrá roto algo?

Por ello, me ha resultado muy grato encontrar la historia de un cantante canadiense que se llama Dave Carroll que sufrió una experiencia tremenda cuando viajaba de Halifax, Canadà, a Omaha, Nebraska para una serie de conciertos. Cuando estaban desembarcando, pudo observar como el personal de la línea aérea, United, tiraba los instrumentos musicales de su grupo al momento de descargarlos.Su guitarra, de 3,500 dólares, resultó dañada por el maltrato recibido.

A pesar de múltiples llamadas y reclamaciones, United Airlines no le indemnizó por los daños causados en la guitarra, ni siquiera por los gastos de reparación, que no consiguieron que la guitarra sonara igual de bien que antes.

Finalmente, cuando una empleada de atención al público cerró el expediente, el cantante decidió componer unas canciones relativas al maltrato recibido por la guitarra y por él mismo durante sus gestiones. Las canciones se editaron como videoclips y se subieron a YouTube donde han pasado ya de los seis millones de reproducciones, con múltiples comentarios de apoyo por parte de pasajeros que tampoco estaban muy contentos con la línea aérea.

La noticia también se difundió en televisión, provocando pérdidas millonarias en la bolsa de valores para la línea aérea.Las canciones se pueden comprar por un dólar en i.tunes. El prestigio de la línea aérea no.

20:35 | Author: AMCYL
En algún viaje, alguna vez, nos hemos dejado olvidado algo en el hotel: corbatas, zapatos, libros, cargadores del teléfono móvil, regalos (algunos a posta), las llaves de casa, cepillos de dientes y productos de higiene personal.

Recientemente, una cadena de hoteles ha publicado una lista de objetos que sus clientes han olvidado en hoteles de Madrid y Barcelona y había de todo: dentaduras postizas, una peluca, un vestido de novia, joyas, una faja ortopédica...


Según la misma cadena hotelera, frecuentemente se encuentran en la habitación, olvidados por los huéspedes: ordenadores portátiles, teléfonos móviles, i-pods, cámaras fotográficas, prótesis dentales, bolsos, carteras, maletas, artículos de aseo personal, libros, peluches. Una vez, se dejaron una persona (que seguía dormida cuando el resto del grupo se fue).

La verdad es que lo más fácil de dejar olvidado es el cargador del teléfono móvil: lo enchufas, pones a cargar el teléfono, a la mañana siguiente, recoges el móvil y dejas el cable enchufado... los libros que dejas sobre la mesilla de noche y que pasan a formar parte del paisaje de la habitación, y cualquier cosa que guardes en un cajón, corren grave riesgo de quedarse allí hasta que los encuentre la camarera.

Una vez me dejé una corbata que acababa de comprar y que me gustaba mucho. Llamé al hotel y tuve la suerte de que no le gustara a nadie más. Un par de días después me llegó por correo. Otra vez, dejé una maleta que se rompió en la batalla contra los manipuladores de equipaje en el avión y que tuve que reemplazar de emergencia.

En un viaje me encontré un cajón lleno de revistas pornográficas que alguien se había dejado. No sé si accidentalmente o porque ya no le harían falta.


Nunca he olvidado una persona, aunque alguna vez me han dado ganas de hacerlo...

Site Info